Universidad Central de Venezuela

Palabras pronunciadas por la Rectora de la UCV, Profesora Cecilia García-Arocha en ocasión de recibir la Orden 15 de enero otorgada por la Federación Venezolana de Maestros.

 

 

La educación, se ha señalado, ha sido producto de un proceso histórico de actuación de ciertos miembros de una comunidad humana sobre otros. En este sentido el educador adquiere un valor incalculable, en la medida en que sus sentimientos, su capacidad, su concepción del mundo, de la vida y de los diferentes eventos que en ella transcurren, su accionar como persona, como ciudadano, se proyectan hacia individuos y grupos para hacer de ellos hombres y mujeres íntegros. El educador, la educadora, moldean, esculpen sobre material noble e insondado, maravillosas esculturas vivientes, pensantes: los seres que habrán de construir patria.  

 

Al respecto nos habla Barbe que es el campo de la educación uno de cultivo y que, cultivar significa trabajar en forma minuciosa, cuidadosa, eficiente y comprometida. Significa cultivar al otro y a uno mismo, implica observar, analizar y actuar. Educar es lograr potenciar lo mejor del otro y esto solo lo pueden lograr aquellos que se comprometen con amor y pasión en el acto de educar, lo que complementa Locke al decir que:

 

"el trabajo del educador no consiste sólo en enseñar todo lo aprendible, sino también producir en el alumno amor y estima por el conocimiento, y ponerlo en el camino correcto para aprender y mejorarse cuando así lo desee."   

 

Tarea hermosa y difícil a la vez, que hemos asumido, en sus diferentes niveles quienes hoy aquí confluimos, convocados por la federación venezolana de maestros, para recibir el homenaje que a nuestra trayectoria rinde esta institución gremial, cuyo aguerrido carácter, cuya historia de lucha la ha convertido en importante referencia, por lo que esta distinción adquiere un profundo significado. Hoy recibimos la condecoración 15 de enero, fecha en la que se funda la sociedad venezolana de maestros de educación primaria, precursora de esta federación venezolana de maestros y que se ha consagrado además, como día del maestro como homenaje a los educadores venezolanos.

 

Nosotros  recibimos este reconocimiento, con la humildad que es valor incalculable en el ser humano y que tiene por característica, el impedir que nuestro espíritu se eleve fatuamente ante efímeras glorias, que nuestros ojos no vean la realidad de la historia por la que transcurrimos, que no seamos capaces de reconocer en los demás sus cualidades, logros y/o flaquezas, humildad que no nos impide  sentir el orgullo de haber sido privilegiados con tan especial distinción y que obliga a renovar nuestro compromiso de continuar siendo ejemplo para las nuevas generaciones de docentes, para los jóvenes estudiantes que en nuestras aulas se forman, para un país cuyos valores en declive, reclama con angustia la presencia de hombres y mujeres dignos, dispuestos a su rescate.

 

Difíciles momentos ha vivido la educación venezolana, desde los que se derivan del poco reconocimiento a quienes ejerciendo  la tarea educativa, agotan su esfuerzo en una constante lucha por justas reivindicaciones, pasando por el clamor continuo por edificaciones dignas, dotadas en forma adecuada y los más recientes, los que se derivan de la imposición de un ordenamiento jurídico, la LOE, cuyo proceso de formación plagado de inconstitucionalidades,  espera por respuesta a las impugnaciones que en este sentido se han formulado ante el organismo pertinente, y que decir de la ley de educación universitaria, obviando todos los procedimientos  que la tradición democrática exige  y la constitución nacional  consagra.  Asimismo, se  hizo evidente para las  diferentes comunidades  académicas del país, que  era  necesario  asumir  una  lucha  firme y decidida  para exigirle a los  legisladores  incluir, tal como lo establece la constitución nacional, la opinión de los  diferentes sectores que  representan el mundo universitario nacional, y asimismo,  tomar  como aspectos ineludibles para elaborar  una ley de  universidades, principios  tales como: la  autonomía, la  pluralidad, la universalidad del conocimiento científico  y cultural  y el derecho al pensamiento crítico,  todos ellos, inherentes a la naturaleza de las instituciones de educación superior. De esta forma actuando con espíritu  unitario la  academia  venezolana  logró que el presidente  devolviera la ley al parlamento.    

 

Pese a las dificultades, no cesa la diaria tarea de construcción a través de la educación, y en ello los y las educadoras venezolanas somos consecuentes con el pensamiento de Pitágoras “educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida” y porque además la dignidad del maestro se cultiva, se abona, se enriquece y se valora con sus propias acciones” y en  este accionar de lucha por lo justo, de trabajo sostenido, de perseverar siempre, se confirma lo digno del maestro y la maestra venezolana.

 

La expresión física o material de un reconocimiento o distinción, tiene orígenes en la antigüedad y se le identificaba y aun así se le denomina, como venera, que no era otra cosa que la concha de un molusco llamada la concha del peregrino, porque ella a pesar de que no nació allí, fue el signo por excelencia de la peregrinación jacobea, considerada como uno de los sucesos más importantes de la humanidad occidental. Ya que, aseveran los expertos, que ésta dio como aporte,  la fe y la esperanza. 

 

Que sea pues para nosotros esta venera de la Orden 15 de enero, un signo de fe y esperanza que se asoma en el difícil momento de la patria. Con profunda gratitud y humildad, reiteramos,  la recibimos, puede confiar esta federación,  que sabremos honrarla con nuestros actos.    

 

Es oportuno compartir con ustedes a manera de mensaje/reflexión, las frases de Magni Silvano:  

 

“no hay destino digno sin cultura nacional, no hay cultura nacional sin valores, no hay valores si no hay docentes capaces de vivirlos para poder enseñarlos..."

 

Finalmente permítaseme una particular referencia hacia la casa que nos formo como profesionales, donde nació y se ha  arraigado nuestra vocación docente,  donde hemos conocido de éxitos, pero también de importantes angustias. Donde tuvimos maestros de excelencia, convencidos de su labor pero también del significado y valor de libertad y democracia, la casa que día a día vence la sombra y a quien de manera emocionada dedicó el homenaje que generosamente Uds. Nos hacen: a la UCV cultura de paz, libre democrática y siempre autónoma.

 

       

 Muchas gracias.

 

 Caracas, 24 de febrero de 2011

 

CIUDAD UNIVERSITARIA DE CARACAS
"PATRIMONIO MUNDIAL" (UNESCO, 2000)

"La mejor garantía de conservación de los monumentos y de las obras de arte viene del afecto y respeto del pueblo, y ese respeto asienta sus bases en la educación y en el fomento de su conocimiento". (Carta de Atenas, 1931)